Cuestión de sangre

Patrik 28/10

Agustín, si fueras el director deportivo de un equipo con la opción de elegir a un canchero (a un talento, un tipo capaz de levantar al público a base de finta y sprint) o a un bregador (un señor luchador, un tipo capaz de romperse el alma por la estabilidad grupal), ¿con cuál te quedas? Te voy a ahorrar la decisión, o al menos otro debate: siempre hay que evitar a nuestros amados/odiados pechofríos. Y, ¿por qué arranco con un tema así? porque parece que las generaciones que vienen tanto de Argentina como de USA parecen carentes de ese espíritu de lucha o de arrebato desenfrenado de talento, una magia nacida a base de casta. Sin ese ardor necesario, el talento se congela. Con lo que ello conlleva. La necesidad enfermiza de encontrar a una perla lo antes posible evita, a mi parecer, que las nuevas generaciones tengan una responsabilidad que aunque dura, curte. Evito a genios en esta idea (Leo y Cristiano) pero incluyo desde Agüero hasta Drogba.

Pongamos huevos muchachos.


Agustín 28/10

Éste parece un tema difícilmente reversible en EE. UU., tierra en la que los jugadores han sido formados en esos laboratorios que llaman colleges sin haber pisado un campo de tierra en su vida (escenarios también en retroceso en España, por cierto). Cuesta mucho, muchísimo, encontrar a alguien capaz de arrogarse la bandera del soccer y darle el empujón definitivo a la élite del fútbol mundial, superando todas las barreras históricas y firmando unas semifinales en un Mundial. Precisamente ahora se habla de un universitario, Jordan Morris, como the next big thing. Desconozco si conocerá el dolor de haberse dejado la piel de las rodillas luchando por un balón o no, pero lo que el fútbol estadounidense necesita hoy es carácter sobre el césped y también desde los banquillos. Ahora que están importando talento para potenciar la liga, no me importaría ver a Roy Keane o Gennaro Gattuso dando voces desde la banda e insuflándole alma a esta zona del planeta.

En cuanto a Argentina, no me cabe duda de que los potreros siguen siendo una gran fuente de talento para el fútbol, pero me falta la identificación eterna de los jugadores con una causa. Se busca un traspaso a Europa antes que ser inmortal para una grada. Noté mucha diferencia entre el San Lorenzo que disputó la final del Mundial de Clubes con el Real Madrid el pasado diciembre y el Estudiantes que plantó cara al Barcelona de Pep, quizá porque no es lo mismo la Brujita Verón, incluso en el tiempo añadido de su carrera futbolística, que Ortigoza. Ojalá River encuentre de la mano de Gallardo ese plus para volver a mirar al fútbol europeo a los ojos y llevarlo a la guerra en diciembre como en las Intercontinentales de hace un tiempo. Quizá Kranevitter pueda ser ese líder que suceda a Mascherano como gran líder millonario antes de empezar su trayecto en el Atlético.

Esto me lleva, además de a preguntarte por cómo ves a Kranevitter, a pedirte una actualización de Mancuello. Pegó fuerte el año pasado, incluso leí una pieza titulada Club Atlético Dependiente de Mancuello, pero parece que ha pasado a un segundo plano, al menos en lo mediático.


Patrik 05/11

Agustín, mira que he tenido tiempo para pensarlo, pero permítime posponer una respuesta a tus preguntas sobre Kranevitter o Mancuello para hablar sobre Boca. El campeón argentino, un equipo que reclama un análisis sesudo pero que del que te daré algunas impresiones.

En el momento que escribo este texto, el equipo xeneize busca el doblete frente a Rosario Central. Da gusta ver el ambiente del Mario Alberto Kempes de Córdoba, pero seguro que el tema de la hinchadas lo tratamos en otro momento. Boca posee una plantilla amplia y efectiva, algo que es complicado de conseguir en Europa y parece una odisea en Sudamérica. Pero el plantel bostero cuenta con tal cantidad de futbolistas válidos que es normal que el equipo de Arruabarrena, un técnico que dentro de poco tendrá su opción en el viejo continente, haya llegado a las últimas fechas con opciones en casi todas las competiciones. Nos quedará saber qué hubiera pasado si el ‘Panadero’ no hubiera lanzado el gas pimienta en el Superclásico que nos brindó la Libertadores.

Volviendo a los nombres, que son muchos, tengo que nombrar a tres debilidades: Meli, Cubas y Calleri. Dos medios de mucho trabajo y un punta que quizás no deleitó con el gol de año.

Porque el fútbol, o al menos una parte que a mi me emociona, va de perlas escondidas. De nombres que por alguna razón (no siempre tiene que ser la técnica individual) te llama o comienzas a defender como si fueran tuyos. Si me permites añadir a Cervi, ya que la cosa va de Copa Argentina, te pregunto: ¿Quién merece hacer el spot de “recuerda mi nombre” en Estados Unidos?


Agustín 07/11

Sencillamente ninguno, Patrik. Lo que menos necesita EE. UU. ahora mismo es otro Freddy Adu que dispare expectativas y se quede a mitad de camino. Los focos se empeñan en señalar a Morris y a Christian Pulisic (Dortmund), al que pude ver en la sub’17 comentando uno de sus partidos, pero de ahí a que vayan a ser estrellas queda mucho, demasiado camino por delante. El Mundial sub’20 en el que apareció Adu con las barras y estrellatenía también a otra promesa importante: Jozy Altidore. Por sus contratos cualquiera diría que lo es realmente, pero su rendimiento… en fin, preguntémosle a Giovinco.

Por cierto, al citar ese anuncio del Recuerda mi nombre lo busqué en Youtube, y mis temores se hicieron realidad: Nike metió allí a varios jugadores de La Masía del Barcelona en ese momento, de los cuales sólo dos -el propio Messi y Jonathan dos Santos- han llegado a la élite. Carlos Coto, que llegó a jugar -y ganar- un Europeo sub’19 con España, llegó a jugar en la Lega Pro de San Marino y ahora está en el Ethnikos chipriota. Anna Narbona fue cortada por el Barcelona en su proceso de profesionalización y ahora está en una academia de pintura al óleo y dibujo. De los otros dos no pude deducir sus nombres, pero por lo que parece sus caminos han sido bastante diferentes al de Messi.

Los jugadores que me has citado dentro del triunfo de Boca tienen bastante suerte, aunque no lleguen mucho más lejos ya pueden decir que han ganado un título con los xeneizes, aunque eso no sea garantía de que vayan a recordar sus nombres.